Padres que no dejan sus coches a sus hijas o maridos que no enseñan a conducir son algunas situaciones habituales que viven las mujeres. Esto se sostiene habitualmente en el prejuicio que considera que la condición femenina implica un mal desempeño en la conducción de coches.

Cuantas de vosotras habéis escuchado muchas veces mientras vais conduciendo frases del tipo “a lavar platos” o “tira a cocinar y aparca el coche” insultos que habéis tenido que aguantar por ser mujer debido a que culturalmente la idea que las mujeres no son buenas conductoras y, desde hace muchos años, es algo que se transmite a través de generaciones.

Varias veces he escuchado a amigas mías decir “mi padre no me deja su coche para aprender” En estas afirmaciones podemos cambiar también la palabra padre por marido y la situación es básicamente la misma. Estas son evidentes actitudes machistas donde el hombre asocia un miedo hacia la mujer en el volante donde hay una suposición previa que es que la mujer conduce mal. Nada más alejado de la realidad.

¿Desde qué premisa algunos hombres afirman que las mujeres conducen mal? Yo tengo la teoría que esta afirmación está sostenida desde cierto lugar de no aceptar la diferencia, las mujeres (siempre hablando en términos generales) conducen diferente a los hombres.

Podemos decir que el tránsito, al menos el de las grandes ciudades de nuestro país, tiene una impronta machista. Es decir, cierto modo de agresividad o prepotencia a las que las mujeres a veces les cuesta adaptarse. Supongo que las mujeres, casi siempre más respetuosas de las normas que rigen el tránsito, deben luchar contra la falta de respeto constante a las mismas y hacer un esfuerzo por adaptarse a la dinámica de la calle.

Cada país tiene una serie de estudios o patrones sobre la conducción en el que se determina su siniestralidad en la carretera, hay patrones que se repiten en todos los países y es el siguiente: por cada mujer que muere en un accidente fallecen tres hombres, lo que supone una mayor diferencia de muertes de hombres respecto a mujeres.

Es difícil responder a la pregunta si las mujeres conducen bien o mal. Hay que tener en cuenta que no se trata de “las mujeres” o de “los hombres”, sino de cada individuo que respeta, o no, las normas de tránsito al volante.

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Lisardo Vian

 

 

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